viernes, 13 de febrero de 2009

Esa invisible línea


“La locura, a veces, no es otra cosa que la razón presentada bajo diferente forma.”
Johann Wolfgang Goethe


La locura, desde tiempos remotos, se ha utilizado como un término muy amplio. Es en Grecia y Roma donde surge por primera vez este concepto. En los primeras etapas de la cultura griega la explicación diabólica domina el campo de las concepciones sobre la locura (la locura era el resultado de la posesión de espíritus malignos enviados por dioses en estado de cólera). Ya en la Edad Media, también llamada la Edad de la Locura, se comienza a utilizar la expresión con distintos fines. En ese momento, lo habitual era señalar de “loco” a aquel que no se sabía cómo tratar socialmente como por ejemplo las brujas (no existen pero que las hay, las hay), o los denominados herejes. El estado feudal junto a la Iglesia y su posterior Inquisición, desvalorizaban a sus principales detractores acusándolos de enfermos, de locos en otras palabras. Aquí recae un punto importante en nuestro texto. ¿Es realmente una enfermedad la locura? ¿Se nace con esta enfermedad? Si no es así, ¿cómo y cuándo se da el pasaje de la cordura a la locura?
Primeramente tendremos que definir “locura”, dentro de su sentido amplio, lo más acotado posible. No hablamos en cuanto a asesinos, violadores o delincuentes. Buscamos la definición de la locura dentro de un concepto social. Aquella persona tratada por su incoherencia a la hora de hablar, por su rareza a la hora de actuar. Aquella persona que procede de una forma no habitual frente a acciones simples y cotidianas. Dentro de esta significación, creemos acertada la definición del doctor Ronald D. Laing, padre de la antisiquiatría (teoría que más adelante retomaremos): "La locura es no compartir la noción de realidad de la mayoría”. Pero, ¿cuándo es que una persona deja de compartir esa noción de realidad? Mejor aún, ¿alguna vez, tuvo esa noción de realidad? ¿Es posible volver a dicha realidad? ¿Hace falta un tratamiento para ayudar al individuo a volver a lo existencial? Muchas preguntas que nos intentaremos responder.
Habitualmente, recayendo en la psicología, los problemas mentales son traumas derivados de momentos ocurridas en un pasado lejano o cercano. “El sufrimiento que se va gestando a lo largo de la historia individual de cada persona, toma forma, se fortalece y tiene repuestas muchos más potentes cuando coincide dicho sufrimiento con el pesar que vivimos en el momento actual. Es decir, se combina lo histórico y lo actual en cada uno de nosotros; cuando esto último, lo actual, pasa a ser estresante, torturante o desesperante nuestro organismo responde como puede, en función de lo que su estructura le posibilita” (Xavier Serrano). Por lo tanto, un pasado traumático puede desencadenar en actitudes poco convencionales, apartadas de lo socialmente preestablecido. De esta manera se proyecta un diagnóstico del paciente con su posterior tratamiento. La finalidad es hacer lo necesario para que dicha persona pueda volver a lo real y a lo cotidiano. Pasamos al plano de lo clínico en este instante.


“El de la locura y el de la cordura son dos países limítrofes, de fronteras tan imperceptibles, que nunca puedes saber con seguridad si te encuentras en el territorio de la una o en el territorio de la otra.”
Arturo Graf

Los psiquiatras son los “dueños de la verdad” en estos casos. Seres cultos, aplicados y con años dentro de la actividad. Personas que han estudiado comportamientos humanos, comparando y obteniendo conclusiones. Se dice que hasta curando, trayendo de vuelta al “loco” de su viaje. Sin embargo yo me pregunto ¿curando de qué? Todo lo que hace el hombre está en el orden de lo imperfecto, de lo relativo, de lo cuestionable. En todo producto humano hay miserias y grandezas que coexisten. Por eso debemos examinar todo, retener lo bueno y desechar lo malo. Si en una persona notamos sólo lo malo, ¿podemos decretar que tiene un problema y por lo tanto atribuirle una enfermedad? Lo extraño en todo esto es que aún hasta el día de hoy, no se pudieron comprobar límites precisos dentro de los distintos estados emocionales. Un mismo paciente puede llegar a recibir dos o hasta tres diagnósticos diferentes si visita varios especialistas. Por eso mismo es que la confiabilidad y validez de las evaluaciones no son del todo completas ni concluyentes. Con su diagnóstico en mano, el psiquiatra etiqueta al paciente de cierta forma. De lo que no se es consciente es que el graduado de esta manera condiciona actitudes personales y subjetivas del individuo violando plenamente su derecho a la libertad de actuar. La persona carga con un estigma al momento de ser diagnosticado, no sólo personal sino también social. Siempre recordando que quien juzga y diagnostica estas supuestas enfermedades y pone las etiquetas, son la mayor parte capacitados desde un punto de vista profesional, pero a su vez incompetentes porque no saben de lo que están hablando. Porque nadie sabe realmente lo que es la locura o la problemática psíquica puesto que no se puede medir ni cuantificar, por mucho que se intente.
Uno de los casos más representativos de esta violación de la libertad es la hospitalización involuntaria. La teoría en psiquiatría es que dentro de pabellones (cualquier parecido a una prisión es mera coincidencia) o establecimientos médicos, los pacientes obtendrán un seguimiento más personalizado y así lograrán una pronta sanación, utilizando por ejemplo la coerción que legalmente fue aprobada como medio para dicha curación. John Stuart Mill habla en sus primeras obras sobre los conceptos de la libertad. Menciona que la sociedad bajo ningún aspecto debe utilizar la coerción sobre un individuo si éste no daña a otros. Bases que en una institución psiquiátricas quedan absolutamente corrompidas. Con esto intentamos demostrar que ya no se habla de una cuestión médica-psiquiátrica sino que ya nos trasladamos a un plano de una problemática social lindando los derechos humanos. “En contraste con la visión de Hollywood sobre los esquizofrénicos, la gente perturbada generalmente no es más propensa a la violencia que los individuos cuerdos” (Monahan, 1992).
La película protagonizada por Jack Nicholson, “One Flew Over the Cuckoo's Nest” filmada en 1975, nos muestra un caso de internación involuntaria llevado a la pantalla grande. El protagonista por abandonar los conceptos habituales sobre la autoridad, es etiquetado como “loco”. Ya en el hospital luego de provocar ciertos desordenes entre los internos (que a su vez les abre la cabeza para enterarse que afuera del hospital hay un mundo, el cual ellos pueden habitar) es llevado a un cuarto especial donde se le aplica una de las técnicas que a lo largo de la últimas décadas provocó reacciones dispares entre los médicos: el electroshock. Luego de una segunda visita a este cuarto especial, el protagonista termina completamente “ido” de la realidad negándole, de esta manera, la posibilidad de una elección consciente de cómo actuar. En este caso, el viaje de la cordura a la locura en el cual nos basamos no fue una decisión propia del protagonista sino que fue instaurada por los médicos, los cuales irónicamente estaban destinados a curarlo.

“No hay mortal que sea cuerdo a toda hora.”
Plinio el Viejo

A lo largo de la historia, al momento de crearse una corriente se establece su antagónica, su contracultura. El caso de la psiquiatría no fue la excepción. De esta forma surge la rama de la antipsiquiatría antes mencionada, que se opone al método que utiliza la psiquiatría al tratar a los pacientes. La discordancia no se encuentra en que los individuos tengan problemas psicológicos o emocionales, sino que sean calificados como enfermos. De este modo retomamos los problemas con el etiquetamiento psiquiátrico y su marginalización. "Etiquetar a un niño de enfermo mental es estigmatización, no un diagnóstico. Darle a un niño una droga psiquiátrica es envenenamiento, no un tratamiento" (Thomas Szasz).
Según esta teoría lo fundamental es que estas personas se encuentren en un medio social en el cual se puedan ocupar de ellos y donde puedan establecer una relación humana con los demás. Un caso particular fue el otorgado por el doctor Ronald D. Laing sobre un funcionario que se creía Judas Iscariote. Por este motivo se le despidió de su trabajo y su familia decidió internarlo en un hospital, donde comenzaron a aplicarle electroshock a pesar de que él, no trasgredía ninguna ley.

“La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.”
Heinrich Heine

¿Qué ocurre cuando una persona se plantea la posibilidad de desviarse de los parámetros de los referentes cotidianos? Por lo tanto la pregunta sería: ¿Por qué tenemos tanto miedo de perder los referentes? ¿Tan importantes los creemos? Cuando no existen dichos referentes ¿qué sucede? ¿Desaparecemos? Tal vez lo que sucede es que recaemos en otro plano de existencia y nos encontramos con lo que está más allá de esa estructura, entrando en contacto con lo esencial. Lo esencial se encuentra mezclado y entorpecido por la mezquindad de lo cotidiano, por preocupaciones triviales. Estos asuntos son los que van acaparando día tras día nuestra existencia y llega un momento en el que dan ganas de viajar y cruzar esta frontera, de volverse “loco” y dar el salto para pasar al otro plano. Todo ser humano en algún momento de su vida siente esa sensación de vértigo de perder la cordura, de no poder controlar su vida y advertir que se le está yendo todo de las manos por diferentes motivos. Pero dar ese salto en este sistema social es muy delicado y en ocasiones dar pequeños saltos ya es sinónimo de grandes suicidios sociales porque nos hacen enfrentar a la soledad de lo cotidiano, a la imposibilidad de iniciar relaciones afectivas de calidad que nos satisfagan; entramos por tanto en una superficialidad en la que todos somos culpables y conectamos plenamente con la denominada miseria social.
Este planteamiento genera más dudas que certezas por lo que decidimos seguir adaptados, incluso cuando todo indica que lo que estamos viviendo es mentira, una simple ilusión. Pero entrar en ese plano nos causa pánico y preferimos quedarnos en lo concreto y palpable. Aquí encontramos lo que mencionaba Nietszche al referirse a la tragedia de lo humano, el cual también se refirió al superhombre como aquel que daba el salto y rompía con los parámetros habituales, y en definitiva entraba en la locura. Pues ésta es radical, es perturbadora, y transforma lo cuantitativo en cualitativo. Por ello cuando por diversos motivos un individuo entra en crisis, el objetivo principal es ayudarle a conectar con esa parte cualitativa a la que se acerca pero le genera temor porque no la comprende.

“Los locos abren los caminos que más tarde recorren los sabios.”
Carlo Dossi


La locura, al fin y al cabo, es una situación de desorientación, de perplejidad. Es la adopción de una posición alternativa que nadie, excepto esa persona, está de acuerdo con ella. Pero no por ello se le puede aplicar la carátula de “enfermedad”. El viaje que algunos individuos emprenden desde la cordura naciente a la locura como destino, puede no ser siempre negativo. El objetivo sería poder integrar los diferentes aspectos de conciencia en nuestra dinámica habitual y frecuente para que la locura deje de ser sufrimiento y contribuya a desarrollar nuestra sabiduría y a dar forma a una sociedad donde prevalezca un estado de conciencia más amplio, menos tipificado, y donde la imaginación, la espontaneidad, la vinculación con la naturaleza sean sus signos principales, signos que se relacionan antiguamente con la simbólica figura del “loco”. Por eso mismo cuando usted camine cerca del hospital Moyano o del Borda y se cruce con algún denominado “loco”, mírelo bien, obsérvelo, es posible que esta persona perciba el mundo de una manera más clara que usted mismo…

miércoles, 11 de febrero de 2009

¿Locura? Y eso q e lo q e ?

Pará de pensar negro... disculpe, azul (?)




Tomé el cuadernillo de principio de año con las citas sobre el viaje. De ahí decidí elegir el tema con el cual desarrollar mi ensayo. Las hojas pasaban y ninguna acaparaba mi atención. Finalmente la última cita de Joseph Conrad (ya me estaba impacientando) decía lo siguiente:


-“Una hora más tarde todo el asunto fracasaba en medio de unos matorrales… el hombre, la hamaca, quejidos, cobertores, un horror. El pesado palo le había desollado la nariz. Yo estaba dispuesto a matar a alguien, pero no había cerca de nosotros ni la sombra de un cargador. Me acordé de las palabras del viejo médico. A la ciencia le interesa observar los cambios mentales que se producen en los individuos en aquel sitio. Sentí que me comenzaba a convertir en algo científicamente interesante”


Me dejó pensando. Esto es un fragmento de un simple cuento, ficción en otras palabras. Pero en la vida real ocurre también. Los noticieros, los diarios se encargan día a día de demostrarnos cuán loco está el ser humano. La cordura en contraposición con la locura. ¿Cuál es la frontera entre ambas?

El esquema tendría que ser el clásico. Un inicio con la introducción al tema, un poco de cómo fue evolucionando a lo largo de la historia el término de la locura y las distintas connotaciones con el que se fue usando. Luego comenzar con los argumentos de porqué el loco no es un enfermo para finalizar con una conclusión, la cual dejara pensando al lector y lo apartara del concepto social que se tiene extrañamente aún en el siglo XXI sobre la locura. De intertexto podría utilizar alguna película como “Doce monos”. Sin embargo, el protagonista al venir del futuro no era realmente un “loco” por lo que no se adecuaba al tema que yo tocaría. “One flew over the Cuckoo’s nest” me dijo mi hermana. La alquilé esa misma noche y reflejaba justamente el tema en cuestión. La recolección de información vía Internet fue de lo más sencillo ya que, la locura, es un tema muy polémico y con muchas posturas dispares. Me pareció una buena idea intercalar entre párrafos frases de autores que me ayudaran a defender la hipótesis y que a su vez sirvieran de introducción a lo que se leería inmediatamente a continuación.

Es un argumento con una idea relativa y muy polémica. Conociendo estas limitaciones mi objetivo fue simplemente mostrar otra postura a la habitual. Abrir la mente del que lea el texto para que no encasille o “compre” lo que le dice la mayoría sobre la locura y sobre la persona del “loco”. Un “loco” no es un violador, un asesino. Eso ya entra en el plano de la criminalidad. Me planteé hablar del “loco” que desconoce la realidad, que está ido de ella. Puede ser por decisión propia o ajena. Pero ese viaje para cruzar de una frontera a la otra no es más que un nuevo descubrimiento. No tenemos por qué etiquetarlo ni recluirlo en cuatro paredes dopándolo acrecentando su inconsciencia social. La tarea nuestra es incluirlo, ayudarlo a conocerse a sí mismo en ese viaje. Al fin y al cabo es una persona igual que usted y yo.


Nos caemos a pedazos

Casi iguales (?)


El jueves 28 de agosto por la noche, se manifestó la crisis de mantenimiento y habitabilidad de los edificios en Sociales (desprendimiento del marco metálico de la puerta de un baño en la sede de Marcelo T. de Alvear con riesgo para la seguridad de quienes pasaran por allí). Se unió al paro docente en curso, además de la toma de los edificios por agrupaciones estudiantiles. Se habló mucho sobre las reivindicaciones del paro gremial docente, las cuales incluían una propuesta de aumento salarial de emergencia, jubilación móvil y condiciones presupuestarias y de trabajo adecuadas. A eso se agregó la urgencia de contar no sólo con un esquema de plazos claro para las licitaciones y obras pendientes del edificio nuevo, sino para disponer de recursos de emergencia para el mantenimiento de los edificios actuales hasta que pueda hacerse la mudanza. Hasta aquí todo claro. ¿O no…?
Entre todos los estudiantes se abrió un espacio de debate. Qué hacer, cómo reclamar. Las primeras semanas hubo gran movimiento de opiniones. Luego con el paso del tiempo fueron mermando hasta llegar la hora de volver a clase donde sólo unos cuantos siguieron hablando del tema. El asunto es grave. ¿Pero, qué nos pasa a los alumnos que de repente exteriorizamos ira por doquier hacia las autoridades, y luego con el tiempo nos aclimatamos nuevamente y hacemos como si nada hubiese pasado? El problema clave es la unión. No se puede llevar un reclamo adelante si no hay un consenso dentro de un grupo. Unos piden edificio único (¿cuándo se darán cuenta que es una utopía hasta dentro de 5 años por lo menos?), otros la refacción de las distintas sedes. Otros, en medio de semejante desastre universitario, salen en defensa de los trabajadores despedidos de Pirelli.
En estos momentos debemos dejar los colores de lado. Debemos ser independientes, tenemos una causa común, somos todos estudiantes de comunicación. Los miembros de una agrupación presentan un proyecto, pero claro que su “opositor” ya lo estará boicoteando sólo por el simple hecho de que pierden espacio político. Éstos, son los que empujan a los alumnos a huir de la política universitaria. Los que causan desinterés, enojo y bronca entre los mismos compañeros generando así, la desunión antes mencionada. Esa desunión que hará que nunca lleguemos a nada.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Estación Central



Estación central de Brasil. Estación central. Estación central de Argentina. En un abrir y cerrar de ojos nos encontramos con el clima tropical de Río de Janeiro y las lágrimas del pequeño Josué ante la pérdida de su madre, por el otro lado con el frío invernal y oscuro de nuestra Constitución, sus trenes y arrebatos por doquier. Muerte y gatillo fácil por un lado, pobreza e inseguridad por el otro. Prefiero quedarme con la imagen de un empleado de un puesto de comida de nuestra estación. Viajes, recorridos por los lugares más reconditos por el simple y complejo hecho de llevar la comida a su hogar. Injusticias, varias. Desigualdades también. El egoísmo somete en ambas escenas, la codicia refleja la sociedad. Pero de vez en cuando, muy de vez en cuando, el sentimiento vence a esa malvada codicia. Un niño vendido es rescatado, un carterista es interceptado por un joven que espera el colectivo.

Todo viaje tiene un comienzo y un fin. Todo viaje tiene un propósito. No siempre se logra, sin embargo se intenta llegar lo más lejos posible para satisfacer esa sed de realidad, de verdad, esa que se anhela en un principio. Josué no conoce a su padre, sin embargo llega a sus hermanos. El comerciante no logra amasar una fortuna, no obstante posee lo justo y necesario para vivir y darse algún que otro gusto. Un distinto desenlace, un mismo final...

lunes, 11 de agosto de 2008

Entrevista a un viajero


Cuba es un país ubicado en las Antillas, al sur de Estados Unidos y en la entrada del Golfo de México. El 1º de marzo de 1959 el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Fidel Castro, tomó control de la Isla decretando de esta manera la Revolución Cubana. Luego de derrocar la dictadura de Fulgencio Batista, se instauró un régimen de orientación socialista y con tendencia comunista, único en América.
El camino tomado genera controversia dentro de la opinión pública. Hay quienes son acérrimos defensores del régimen cubano y mas aún de su líder Fidel Castro, otros en cambio despotrican en contra del mismo acusándolo de dictador y de ser el responsable del “supuesto” hambre de los ciudadanos cubanos. Aclaro las comillas ya que nos basamos simplemente en conjeturas. La mayoría de estos fanáticos castristas o de sus antagónicos basan su teoría dentro de un marco de información que les otorgan los medios, a mi entender, de dudosa procedencia. Creo firmemente en el error de enmarcar una opinión o un criterio sólo con haber leído sobre el tema. Creer en la verdad absoluta por lo que nos cuentan los medios de comunicación es una equivocación que en los tiempos de hoy, todos deberíamos saber. Por eso, el fin de este trabajo es ir a la base, a la información genuina, personas que nos puedan contar por medio de la experiencia y la observación un poco más sobre la realidad cubana actual. Por intermedio de mi empleo y de mi madre pude dar con dos señoras y un doctor que fueron, por distintos motivos, de viaje a Cuba.
Susana Mastromano (casada, 63 años) es una señora que trabaja conmigo. En el año 1992 se fue con su marido a Cuba en un viaje de placer que incluía gran parte del Caribe. Marta Grzelak (soltera, 55 años) es prima hermana de mi madre. Abogada de profesión, tuvo la necesidad de ir a la isla por motivo de un Congreso sobre Minoridad y Familia en el año 1998. Por último, el doctor Rodolfo Abud (casado, 83 años) fue a Cuba por un problema que lo tiene hasta el día de la fecha al maltraer, su rodilla derecha. Como todo doctor conocía el alto nivel de la ortopedia cubana, por lo que en el año 2003 decidió viajar para hacerse una intervención quirúrgica. Si bien fueron detallados los motivos de los viajes de cada uno, no será de nuestra incumbencia. Lo importante y lo que intentaremos detallar será el impacto que sufrió cada uno de los personajes con la cultura cubana, el día a día de la población isleña.
Es sabido el carácter socialista de la República cubana. Las principales características de este régimen son la eliminación de la propiedad privada, la nacionalización de los servicios, el tomar poder de los medios masivos de comunicación, etc. Se busca una igualdad general, que todos tengan los mimos derechos y posean los mismo bienes. Según nos cuentan nuestros viajeros, es la principal característica que uno nota al pisar Cuba: igualdad, pero un pequeño detalle nos agregan a su vez, igualdad dentro de un límite que roza la pobreza y la miseria. Todos los comienzo de mes, cada cubano va en búsqueda de su ración de alimentos. Supuestamente eso debería alcanzar para la alimentación básica. Aseguran a cada núcleo familiar una cuota mensual de huevos, azúcar, arroz, pastas, aceite, jabón y pequeñas raciones de pescado, pollo o carne molida, entre otros. Pero según testimonios, esto no alcanza. Susana Mastromano comprobó esta hipótesis. En un momento de caminata fue abordada por una señora cubana que con mucho respeto y casi con vergüenza, le pidió sino le podía comprar algún alimento para sus 3 hijos, los cuales estaban pasando hambre. Esta es una práctica muy vista en la Isla según nos cuentan nuestros 3 testigos. La gente pidiendo dinero o alimento en la calle a los turistas es moneda cotidiana. Los extranjeros son reconocidos a varios metros de distancia.
Cada uno estuvo en distintos niveles en contacto con la cultura cubana. Igualmente pudimos encontrar algunos temas de conexión entre los tres testimonios. Uno, y muy marcado por cierto, fue el papel y la manipulación de la comunicación. En un siglo XXI, tan globalizado y general, resulta muy extraño que no haya acceso a Internet libre. Pero no sólo desde el punto de restricción sino de prohibición. No todos pueden acceder a la Web, y los que pueden, claro está, son controlados y restringidos en su búsqueda. Otro gran inconveniente se debe al embargo de EEUU. La lentitud del servicio se debe a que las redes están conectadas por satélites y no por fibra óptica (propiedad de EEUU). El diario de mayor tirada es “Granma” propiedad del Partido Comunista de Cuba. La mayoría de la gente (diría casi toda) se encuentra en un estado “hipnótico”. Esa es la única realidad que existe y que conocen, la realidad cubana. No tienen manera de abrir su horizonte de pensamiento, ya que se les resulta imposible ver más allá de sus propias fronteras. Nuestros viajeros notaron esta pasividad general y cada uno (por ser en los ámbitos en los que se movieron) interrogó a un nativo sobre la misma. Comparemos cada respuesta:
- Marta Grzelak consultó a un maletero del hotel donde estaba alojada. Más precisamente le preguntó como podía hacer para enterarse algo sobre la Argentina, ya que no podía acceder a Internet. Una respuesta muy simple. “No lo sé señora” contestó el joven cubano muy naturalmente, en la muestra de un desinterés total de lo acontecido fuera de su límite, en el marco internacional.
- El doctor Rodolfo Abud tuvo varios encuentros con colegas suyos. Podríamos decir que se rodeó del marco intelectual cubano. Al plantear sus dudas se encontró con los mayores detractores del régimen castrista, esos que piensan que viven en una dictadura sin oportunidades de crecimiento, los que creen que no los dejan ver el “más allá” por miedo a caer en la comparación del pueblo en general, las masas que mantienen a Fidel Castro como líder del socialismo.
- Por último, Susana Mastromano al ser la persona que quiso “conocer”, fue la que más envuelta estuvo en la vida cotidiana de Cuba. Al consultar a una comerciante de la ciudad de Baradero se sorprendió por la respuesta. Le dijo, sin ningún tapujo, que para qué necesitaría ver como es la vida en otros países si de la forma en la que ella estaba, le parecía correcta y cómoda; tenía todo lo que necesitaba.
Con sólo ver estas tres distintas apreciaciones de nativos cubanos podemos generar ciertos supuestos. Lo que denominamos “el pueblo” o clase media baja, son los fieles al gobierno. Lo que dijimos con anterioridad se ve un poco reflejado en los testimonios. Las masas públicas son las que mantienen al socialismo de pie y estable a pesar de cualquier crisis. Los intelectuales, los que ven el progreso en el crecimiento del poder adquisitivo, son los opositores al comunismo y al cierre de las fronteras.
Otros temas mencionados por los tres entrevistados fueron la educación, la salud y el servicio militar de los jóvenes. La educación, en sus 3 niveles, es pública y gratuita al igual que los servicios médicos. Lo inusual recae en el pensamiento de los cubanos que creen que es el único país en el cual la educación y los servicios hospitalarios son gratuitos. Sostienen que es un logro del comunismo simplemente. Aquí volvemos al asunto de la desinformación generalizada. La cuestión del servicio militar es otro aspecto que acaparó la atención de los viajeros pero no por su modalidad sino por el motivo que insita a los jóvenes a proseguir en el mismo, luego de haber superado el año obligatorio que le corresponde a cada ciudadano masculino. Cuba, con la caída de la Unión Soviética, se vio muy perjudicada no sólo en el plano económico sino en el plano político. Quedó a la deriva en un mundo totalmente capitalista y dominado por los Estados Unidos. Para estos últimos, Cuba sería el nuevo “mal” que debía ser eliminado para sanar al mundo del fantasma comunista. Debido al asedio militar por el cual se ha visto sometido, los cubanos formaron uno de los más grandes ejércitos de América Latina. Los jóvenes nacieron con esta historia en sus espaldas. Si bien en el aire se respira aroma a libertad y seguridad (para ellos), saben que esto se puede transformar de un segundo a otro, por culpa del enemigo mayor del norte. El patriotismo en los más pequeños es sumamente llamativo. Una suma considerable (no todos claro está) decide enlistarse en el ejército para luchar contra esta probable embestida. Esto a mí mismo me llamó la atención. No es frecuente que ocurra. Podemos pensar en el ejemplo en nuestro país que ni el voto popular es respetado por los adolescentes, quienes lo sienten más como una carga que como un privilegio. Igualmente el cuadro en materia de seguridad es unos de los ítems más detallados y homenajeados no sólo por viajeros sino por habitantes mismos. ¿Control o protección? Dependerá del juicio hecho por cada uno.
Repetimos, con este informe no se intenta llegar a la verdad absoluta. Me animaría a decir que no existe verdad absoluta. El objetivo del mismo, es acercarnos lo más posible a una definición, basándonos en la experiencia de nuestros viajeros. Detallar los aspectos positivos como a su vez los negativos, intentando mantener la objetividad muchas veces perdida. El tema “Cuba” es un asunto largo y tendido que no se puede resumir en un simple informe ya que seguramente nos quedaría material sin abordar. Acercarse a las fuentes mismas nos puede abrir un poco el panorama para así, poder comparar con la información que nos brindan día a día sobre esta cuestión y lograr cierto consenso del mismo. Quedará en la conciencia del lector sacar sus propias conclusiones…

lunes, 4 de agosto de 2008

Cambio de planes

Rodilla de cristal para el número 6 (?)

Sinceramente, no fue de mi agrado como quedó el trabajo de entrevista que realicé sobre mis tres viajeros. El trabajo de investigación me resultó incompleto, y me parece que el tema al cual se hace referencia es muy amplio para poder abordar con simples entrevistas. Por lo tanto para presentar un trabajo definitivo decidí buscar un cambio radical en la forma de escritura. Aprovechar las 3 entrevistas realizadas para volcarlas netamente a la ficción. Armar historias paralelas con ciertos cruces en las mismas. También por medio de la ficción poder ampliar un poco la perspectiva del tema (Cuba y el comunismo reinante). Habría que desarrollar las historias pero sin caer en la obviedad. Insinuando para que el lector vea entre líneas el verdadero significado de cada relato. Ese será el objetivo, veremos si se logra...

miércoles, 25 de junio de 2008

Planificando la entrevista

El colorado que se retire porque es mufa (?)


La consigna ya estaba dada. Entrevista a un viajero. Al instante vino a mi cabeza la imagen de la señora que trabaja conmigo. A principio de año, me había contado su placentero viaje a Cuba. Me quedó registrado dicho testimonio por la fascinación con la cual me lo había narrado. Decidí elegirla a ella como mi viajera, conociendo los riesgos que corría ya que el motivo principal de su travesía cubana fue sólo el placer.
Luego de la entrevista pude notar cual era la historia, el hecho a contar: un país completamente distinto al que tenía pensado encontrarse. La idea fue que tomara el aspecto de un documental, una investigación mostrando contrastes que si no tuviésemos la posibilidad de viajar nunca nos enteraríamos. Todo preparado, la idea ya formada en la cabeza, sólo faltaba confirmarla el miércoles con mis compañeros y la profesora:
- “Está buena la idea, pero ¿no te parece que sería mejor si buscaras más testimonios?” dijo la profesora
A una semana de entregar el piloto, podría decir que no tenia nada. Sólo una entrevista que si no estaba acompañada por otras, no era útil. Volviendo a mi casa, le pregunté resignado a mi madre si de casualidad conocía alguien que hubiese viajado a Cuba, esperando la negativa dijo:
- “¿Cómo que no? Tu tía, Nicolás, tu tía se fue hace unos años a un congreso. Ah y también el doctor que nos hace las recetas se fue a operar la rodilla allá”.
De repente, lo oscuro que se había vuelto todo, tomaba color nuevamente. Mi tía, prima de mi madre, vive en Córdoba por lo que debería hacer la entrevista por teléfono y bastante específica. El doctor, quien vive a 4 cuadras de mi casa, es un señor mayor. Se me hizo muy complicada la desgravación ya que no comprendía sus palabras. Ya con tres entrevistas hechas, ideas preparadas con anterioridad, decidí no cambiar la composición que ya tenía pensada. Así, sería un texto de investigación que compare los tópicos a los que no tenemos acceso, más que por medio de personas que hayan viajado a la isla.
Antes de comenzar, debía conocer en profundidad la información que nos brinda la prensa acerca de este país socialista. Esa era la clave, comparar lo que nos cuentan los medios con lo que vieron nuestros viajeros. Medicina, educación, seguridad, igualdad. Recaí sobre esos puntos al hacer las entrevistas, ya que eran los más mencionados. La estructura sería comenzar con un leve contexto histórico, posteriormente presentar a los viajeros para luego retomar nuevamente y desarrollar con mayor exactitud la historia cubana. Cuando el lector ya esté introducido en el tema y familiarizado con los viajeros, describir los elementos característicos en donde se notan las diferencias de información, ese choque de realidades. El primer objetivo que me planteé fue que, al ser un trabajo de investigación, la objetividad debería ser lo que apremiara en el texto, transcribiría lo que los viajeros me dijeran sin ningún tipo de apreciación propia. Sin embargo haría de narrador omnipresente ya que conocía todos los detalles y me incluía como destinatario del informe.
La escritura llegaba a su fin con una nueva aclaración sobre la objetividad: “El objetivo del mismo, es acercarnos lo más posible a una definición, basándonos en la experiencia de nuestros viajeros. Detallar los aspectos positivos como a su vez los negativos, intentando mantener la objetividad muchas veces perdida. El tema “Cuba” es un asunto largo y tendido que no se puede resumir en un simple informe ya que seguramente nos quedaría material sin abordar. Acercarse a las fuentes mismas nos puede abrir un poco el panorama para así, poder comparar con la información que nos brindan día a día sobre esta cuestión y lograr cierto consenso del mismo. Quedará en la conciencia del lector sacar sus propias conclusiones…”. Me resulta buena idea que a un trabajo de investigación se le deje la puerta abierta al lector para que reflexione y talvez más adelante sea él quien busque por su propia cuenta algo de información.